Sierra Nevada, sol, nieve y… ¿¡burbujas!?

sierra-nevada

Más de 100 kilómetros pistas con 20 remontes para esquí, Snowboard, un Half Pipe (skate park de nieve) y un sistema de nieve producida que mantiene las pistas a punto desde Diciembre hasta mediados de Abril.

Durante años he subido a Sierra Nevada sin un duro. Lo que viene siendo de tieso absoluto. Durmiendo en albergues de la ciudad por 10€ subiendo día a día los 31 km que hay desde Granada a Sierra Nevada, comiendo de bocata en cualquier roca, sin forfait pero con unos maravillosos trineos de Decathlon o en su defecto, bolsas de basura con las que tirarse ladera abajo.

Que conste que este tipo de planes no es que no me guste. Mi adulación por lo cutre y lo campechano nunca morirá, pero esta vez sería distinto. Tantos años de penurias iban a acabar de un plumazo. Miguel Ángel y yo nos convertiríamos por 2 días en tíos del taco y subiríamos a Sierra Nevada para alojarnos en un hotel como Dios manda donde disfrutaríamos de todos los privilegios que la sierra ofrece  al visitante sacrificándonos en cuerpo y alma y así poder contároslo.

Menudo hotelito

Nuestra experiencia arrancaría desde el hotel Meliá Sol y Nieve 4 estrellas, los albergues estaban a tope. El cómo, lo tenéis en este video, que comienza en la “carretera de la sierra”, subiendo a Pradollano bajo algunos bancos de nubes que nos recibieron a nuestra llegada.

Alucinando estábamos con la habitación que nos habían dado.

Grandes y evidentes diferencias notamos con alojamientos anteriores en la sierra pero es que estábamos en el mejor hotel de Sierra Nevada.

Todo iba de maravilla. El hotel  una pasada, repleto de pijaditas varias, excelente ubicación, ventana con vistas a la sierra y al SPA donde nos zambulliríamos…

Pero ahora tocaría el turno de intentar aparcar. Aparcar los aires de lujo por un momento y aparcar el coche en Sierra Nevada lo más barato posible.

Tarea difícil para 2 tiesos en pleno centro de Pradollano si analizamos las distintas posibilidades teníamos a la hora de dejar el coche:

  • Aparcar en el aparcamiento Plaza de Andalucía: 20€ diarios
  • Aparcar en los pequeños parking exteriores a 1-2km de Sierra Nevada por 5€ diarios
  • Aparcar en el aparcamiento de caravanas de Pradollano por 5€ diarios
  • Tener suerte y aparcar en Pradollano, misión imposible en temporada alta e incomodísima.
  • Aparcar en los arcenes de la carretera a 5 km de Pradollano.

La 1ª, la de tíos del taco, no pensábamos hacerla. Nuestro espíritu de tiesos no nos lo permitía. La 3ª opción nos pillaba demasiado lejos del hotel y la 4ª era a la par que imposible, desaconsejable, debido a los tetrix que monta la gente a la hora de aparcar. Las grúas se forran literalmente sacando coches. La 5ª opción se suele hacer cuando los parkings se llenan y hay overbooking en la sierra pero a nosotros no nos convenía ni creo que estuviese permitido de modo que…orejas gachas, mucho lujo de hotel pero el que es un tieso no deja de serlo de la noche a la mañana. Decidimos optar por la 2ª opción y de paso improvisaríamos un plan chulo antes de ir a cenar.

El moquillo se nos congeló literalmente. Hacía una rasca curiosa. Al subir, el termómetro del coche marcaba 0ºC pero entre el vientecillo y la hora que ya era, yo calculo que haría un par de grados bajo cero.

Con un frío que pela y ya que estábamos allí, con tal de justificar un poco más el paseo y aprovechando que no todos los días uno está de noche ante semejantes vistas, apuramos el poquito de luz que quedaba haciendo unas fotos bajo un chulísimo manto de estrellas.

Por el camino tuvimos la suerte de tropezarnos con 4 vacas que por allí pastaban. No se quién se asustó más, si ellas al vernos, ya que bajaron ladera abajo como una exhalación, o nosotros al encontrarnos con semejantes cuernos mirándonos en mitad de la oscuridad. Es muy común encontrarse con vacas y cabras monteses por allí en los márgenes de las carreteras pero de ahí a toparte con sus cuernos, de frente y en la noche…

Una vez en Pradollano decidimos descongelar el moquillo frente a una cena. La búsqueda comenzó ilusionante pero al ver los precios de los restaurantes, terminó por convertirse en algo decepcionante.

Lo que viene siendo una cena de tiesos. 3 montaditos de 1€ en el “100 Montadios” y un vaso de agua que en mi caso fue Fanta de naranja. Miguel Ángel me gana a tieso.

Aprendiendo a no pegarme la cuerpada esquiando

La mañana empezó como cualquier otra salvo por las vistas que asomaban tras nuestra ventana hacia los 3395 metros de altitud del nevado pico veleta.

Y por supuesto las blanquitas pistas que bajo sus pies reposaban esperando ser inauguradas por nuestras inexpertas facultades esquiadoras.

Tras un megadesayuno desde el comedor con vistas del hotel, nos equipamos “como pudimos” y fuimos directos a por nuestro forfait para poco después coger el telecabina que nos llevaría a las pistas de Borreguiles.

Nuestra pinta de inexpertos era un poema. Parecíamos de todo menos esquiadores. Estábamos a medias entre escalador alpino de los años 30 (en el caso de Miguel Angel) y operario de pistas en mi caso. Ya en el telecabina, con esas pintas y cara de novatos, subimos junto a otros 4 tipos que podría decirse que eran absolutamente lo contrario a nosotros. Cuatro monitores de la escuela oficial de esquí de Sierra Nevada, bien equipados, con sus superchaquetones y equipamiento como Dios manda.

Todo parecía ir genial hasta que uno de ellos rompió el silencio. Era Argentino, parecía haber escapado de un antiguo poblado apache, dentadura que reclamaba a gritos una urgente limpieza dental y rondaría los 50 y tantos. Mirándome, se giró hacia mi y con un golpecito en el hombro me preguntó en un perfecto acento argentino: “¿y vosotros? ¿Dónde vais así?”. Sólo pude empezar a reírme y contestarle con un: “vamos a intentar aprender a esquiar con vosotros”. Acto seguido se produjo un previsible descojone general en el telecabina.

Precisamente con ellos intentaríamos aprender a esquiar. Según bajamos del telecabina, nos despedimos de nuestros amigos y nos dirigimos a las oficinas de la Escuela Oficial de Esquí. Allí concretamos nuestra hora de iniciación, acto seguido alquilamos el equipo (botas, bastones y esquís) y poco después comenzaría la que podría denominar como “iniciación a la iniciación del esquí”.

Nunca en mi vida me había sentido más torpe. Jamás había patinado, ni en asfalto ni en hielo y la nieve para mi, era un medio 100% nuevo. Al verme sobre esos enormes esquís, sin un freno de mano al que agarrarme en caso de posible accidente, con la presión de no liarla con tanto niño pequeño girando a mi alrededor y una enorme cola de personas que mientras esperaban al telesilla se entretenían mirando con atención nuestras caídas… puede decirse que la primera toma de contacto sobre esquís, de unos 45 minutos, no fue del todo lo que esperaba. Aún así, nuestros pequeños pinitos hicimos entre caída, risa y caída.

El ambiente de la estación es fantástico.

Y la actividad sobre las pistas frenética. Es imposible aburrirse.

A veces hasta parecían posar para nosotros.

Es un ir y venir de esquiadores y snowboards haciendo de las suyas arriba y abajo.

Me hacía gracia ver a los niños pequeños esquiando como si fuese lo más fácil del mundo. Nuevamente me sentí el más torpe del planeta tierra y recordé un refrán que solía recitar mucho mi padre.

Asombrose un portugués
al ver que en su tierna infancia
todos los niños en Francia
ya saben hablar francés.

Arte diabólico es,
dijo arrugando el mostacho.
Pues un fidalgo en Portugal
llega a viejo y lo habla mal
y aquí lo parla un muchacho.

Aquí les tenéis, como si fuese fácil! Envidia cochina la que sentí

Pero para refrán, la moraleja que nos dejó esta escena: “Puedes si tu crees que puedes”, que también me decía mi padre y que queda patente con aquellos que practican el esquí accesible.

Entre unas cosas y otras la hora de comer llegó, nuestros gaznates pidieron gasolina y para ello deberíamos volver a tomar el telecabina para regresar a los restaurantes de Pradollano, donde bajo un día espectacular, disfrutamos de vistas aéreas como estas.

Seas esquiador o no, tomar el telecabina merece la pena simplemente por las vistas que desde él disfrutaras.

Como pequeñas hormiguitas en movimiento pasaban los esquiadores bajo nosotros. Un ir y venir esquiadores a toda velocidad que llenaron nuestras retinas de nieve y movimiento que junto a nuestro bautismo sobre esquís se pueden resumir así:

¿Una montaña rusa en la nieve?

Una vez abajo, de nuevo iniciaríamos la búsqueda de un lugar donde almorzar pero esta vez cambiaríamos los 100 montaditos de la noche anterior por el Restaurante Serpa II. Nada mal de precio. De haberlo sabido habríamos cenado allí también. El restaurante sigue al dedillo la filosofía granaína de la tapa gratis con la bebida que en mi caso se tradujo en la ya clásica fanta de naranja con tapita de carne con tomate.

Con el estomago lleno decidimos acelerar la digestión poniendo rumbo hacia el trineo ruso, las pistas de biciesquí y sillaski de la zona de no esquiadores.

Aquí tenéis a Miguel Ángel en pleno descenso con su  biciesquí. Su indumentaria de escalador alpino de los años 30 es otro tema.

Fijaos la cara de velocidad y de “Ay que me la pegooo….!!” de este chaval mientras bajaba en su biciesquí.

Pero el plato fuerte sin duda es el trineo ruso.

Una enorme montaña rusa por la que bajarás a 40km/h por pronunciadas curvas a lo largo de los 550 metros de bajada rodeado de nieve y una sensación de velocidad chulísima que tu controlarás haciendo uso de unos frenos que convertirán cada bajada en una distinta.

Lo llaman… “lu-jo”

El sol poco a poco se apagaba, el día se escapaba tras las montañas y qué mejor que poner punto y final a una jornada de sol y nieve añadiendo un nuevo elemento: el agua.

A lo largo de mi vida me han intentado explicar de muchas maneras lo que es el lujo, pero sólo al verme allí, desde una piscina de burbujas y chorros masajeantes mientras veía la montaña nevada, con temperaturas cercanas a los 0º, solo allí pude sentir y comprender lo que es el verdadero, puñetero y jodido lujo. Malditos ricos, qué gusto tienen a veces.

De piscina en piscina, de chorrito en chorrito, de la sauna al baño turco, del baño turco a la sauna… ahora agua caliente, ahora fria…

Como enanos lo pasamos entre burbujillas.

Se nos hizo de noche en él y el SPA comenzó a transformarse con luces de colores que cambiaban de un color a otro.

Burbujitas por aquí, burbujitas por allá… de todos los colores!

Experiencia absolutamente relax que nos vino de perlas y con la que disfrutamos hasta que cerraron las instalaciones. Había que aprovechar, hombre.

Salimos de Sevilla sin tener ni idea de esquí, regresamos a casa con algún culazo de más pero con la teoría bien aprendida. La práctica será otra cosa y ahora que conocemos mejor la otra cara de la sierra, será hora de sopesar si continuar o abandonar nuestro tiesostyle de vida por el que ya se nos caracteriza… ¿qué creéis? ¿Nos habremos acostumbrado tanto a la buena vida como para dejar de ser unos tiesos? Dificil lo veo, pero mientras tanto, intentaremos seguir con nuestra particular terapia disfrutando a tope de lugares como Sierra Nevada.

Información práctica si quieres vivir esta experiencia

  • ¿Dónde os alojasteis en Sierra Nevada?: Nosotros nos alojamos en el Meliá Sol y Nieve****. Si queréis reservar podéis llamar al 958 48 03 00 que es el teléfono local del hotel. La dirección es Plaza de Padrollano, s/n, 18196 Sierra Nevada y la noche viene a costar unos 164€ la noche.
  • ¿Dónde comer barato por Sierra Nevada?: Restaurantes hay muchos. Sobre todo italianos. A nosotros nos recomendaron el restaurante Tito Luiggi en Sierra Nevada pero si no se ajusta a tu presupuesto hay un Pans&Company y barecillos como el Serpa II que no están nada mal con su tapa gratis por cada bebida.
  • ¿Cuánto cuesta aparcar en sierra nevada?: Os adjunto el enlace de la web de Cetursa con los precios actualizados
  • ¿Clases de esquí en Sierra Nevada?: Los mejores profesores de la sierra los tienes en la Escuela Oficial de Esquí de Sierra Nevada. Arriba en Borreguiles encontrarás sus oficinas donde te atenderán estupendamente. Se les identifica rápido porque van equipados con unos petos rojos. Si queréis su contacto podéis llamar al siguiente teléfono 958481106 al que podréis llamar de 9 a 14h y de 16:30 a 20h. Su email es eoe@eoe.es. Si contactáis con ellos recordad decir que vais de parte de Diario de un Mentiroso.
  • ¿Dónde comprar el forfait de Sierra Nevada y cuánto cuesta?: Lo podéis comprar en la Plaza de Andalucía y podéis hacerlo de 8:00 a 16:30 horas, de Lunes a Domingo. Los precios varían de un año a otro de modo que os aconsejo que accedáis a la web de Cetursa y os informéis ahí de estos.
  • ¿Hace falta esquiar para poder subir en telecabina?: No, no hace falta, de hecho tenéis precio especial. No pagaréis igual. Sale muchísimo más barato y podréis disfrutar de las vistas de la subida.
  • ¿Dónde alquilar los esquís, botas y bastones en Sierra Nevada?: Arriba en Borreguiles podréis alquilar todo vuestro equipo en unas oficinas que hay junto a la salida del telecabina. El precio rondará los 20€ en la mayoría de tiendas de alquiler.
  • Recomendaciones para ir a la nieve: Crema solar, gafas de sol, guantes, botas impermeables, pantalón de nieve y chaquetón. Si no tenéis estos 2 últimos podéis llevar algo que no os cale. No os abriguéis en exceso o os asaréis de calor.
  • Zona de no esquiadores de Sierra Nevada: Toda la información referente a la zona de no esquiadores de Sierra Nevada la tenéis aquí
  • Mapa de pistas de Esquí: Puedes descargarte el mapa haciendo click aquí