Kilómetros de turquesa virgen en Playa Kuka

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Después de nuestro recorrido a través de los manglares de rio lagartos, del baño en el mar muerto mexicano y de quitarnos el barro blanco de nuestro ritual maya al dios del Sol en un cenote cercano al pueblo, Juan Carlos quiso llevarnos a una paradisíaca playa situada en el Golfo de México y que no nos dejaría para nada indiferentes.

Su nombre es Playa Kuka, se encuentra como digo en el golfo de México y ni una construcción, ni una sola persona ni embarcación se encontraba por la zona convirtiéndose de ese modo en “nuestra playa”.

Estoy seguro de que pocas playas deben existir tan vírgenes, maravillosas y aisladas de la civilización y la mano hotelera del hombre como estas. Al igual que en Isla Mujeres, podías ponerte a caminar y caminar por el agua sin que el nivel del agua te subiera más de la rodilla.

La sensación de estar de pie dentro de ese mar tan calentito, con peces haciéndote cosquillas en los pies y ese turquesa, tan intenso que te rodeaba por todos lados, era indescriptible.

Tras 1 horilla de relax en esta playa, llegó la hora de llenar el gaznate y de nuevo cogimos la barca en dirección al Bar Contoy, donde empezó nuestra aventura por Ria Lagartos

Por apenas 20€ comimos los 4 con una espectacular parrillada de pescados, nachos y salsas que sin llegar a picar demasiado llegaban a confundirte el paladar creyendo que estabas comiendo carne en vez de pescado.

Una delicia y buena comilona la que nos dimos en compañía de nuestros amigos Victor y Juan Carlos, que se portaron con nosotros como en familia y con los que nos sentimos como en casa.

En México no todo es carne picada con chile tal como nos la venden aquí, el pescado es increible y para nada picante, tan solo, como ellos dicen “muy condimentado” que no es lo mismo que picante.

Si te ha gustado este post seguro que también te gustarán el resto de aventuras que viví por México y la primera parte de este post en Ria Lagartos