Recorriendo las mejores calas de Ibiza con amigos

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Ibiza es la isla de la marcha. Megadiscotecas y pubs con Dj’s de élite la convierten cada noche en la discoteca de Europa y que junto con sus playas, coronan a la isla como destino ideal para millones jovenzuelos de toda Europa en busca de noches inolvidables (aunque posiblemente luego no las recuerden). Pero nosotros, algo tiesos de money y sin ganas de mucho macrofieston a 90€, decidimos aprovechar la relativa facilidad con la que se pueden encontrar vuelos baratos a Ibiza para ir de mochileros en busca de las mejores calas y playas de Ibiza, hacer snorkel en ellas y ya de paso… vivir alguna que otra aventura que sin duda convertirán a este en el recorrido más lowcost, divertido y accidentado que se haya publicado sobre Ibiza.

Según pusimos los pies en Ibiza nuestra primera misión sería el recoger nuestro coche y cruzar los dedos para que fuese lo más grande posible dado que la primera noche la pasaríamos en él dado que la isla estaba a tope.

Al llegar a la empresa de alquiler de coches, nos montaron en una furgoneta que nos llevaría desde el aeropuerto hasta la empresa en si. El recorrido fue de lo más chumba-chumba. No podía ser de otro modo dado el lugar en el que nos encontrábamos. Una vez en el mostrador, tras casi 35 minutillos esperando nuestro turno, por fin, recogimos las llaves del que sería nuestro coche en Ibiza… pobrecito de él. ¿Lo mejor? Pues que por el sorprendente precio de un 4 latas nos habían dado una enorme Berlingo! La espera había merecido la pena.

Noche en furgoneta junto a Ses Salines

Entre pitos y flautas la noche nos devoró y cuando quisimos darnos cuenta eran las 2 de la mañana. Como pudimos nos fuimos apañando con unos bocatas que traíamos de casa y aparcamos la Berlingo junto a un pequeño descampado entre pinos y arbustos que se encontraba entre las famosas salinas de Ibiza y una urbanización.

Ese sería nuestro hotel en Ibiza. Más económico imposible, ¿verdad? Lo de cómodo es otro tema…

A Miguel Ángel y a mi nos tocó dormir sentados en los asientos de delante. La maravillosa Berlingo prácticamente no reclinaba los asientos y entre eso y que apenas podíamos movernos dado que somos un tanto larguiruchos, acabamos por sacar las piernas por las ventanillas del coche con el consiguiente acribille de los mosquitos.

Dormir en el coche

A Mariángeles le tocó la mejor parte, en los asientos de detrás

Y a Diana, le tocó dormir en el maletero, que dado su tamaño era la mejor opción.

Durmiendo en el maletero del coche

Al poco de estar allí nos dimos cuenta de que probablemente era un sitio de coyunda para la gente de la zona, pero dada la escandalera de “bolsa allí, bolsa allá” que traía Miguel Ángel”, las discusiones que cada 5 minutos teníamos mandándonos callar los unos a los otros, los dichosos mosquitos y que andábamos con las puertas y ventanas abiertas con las piernas sacadas por estas dado el calor tan insoportable que entre los 4 preparábamos dentro del coche… los coches que llegaban con intención de practicar la cópula, tan pronto nos oían o veían, cogían y se marchaban. Obvio.

Con tortícolis, alguna que otra hormiguilla que de los pinos caían hacia el interior del coche, 2 o 3 picaduras de mosquito y caras de empanados, amanecimos en el que sería nuestro primer día en Ibiza junto a las preciosas Salinas.

Cala d’Hort y el mágico peñón de Es Vedrá

Tras amanecer, lo primero sería cargarnos de provisiones en el primer supermercado abierto que encontráramos. Dado nuestro presupuesto, estaríamos los 3 días en Ibiza a base de bocadillos.

Algunas latas de atún, sardinas con tomate, patés, embutidos, unas cuantas barras de pan y guarreridas varias fueron nuestras provisiones, y tras estás, pusimos rumbo hacia la primera de nuestras paradas: la cala d’Hort.

En la cala d'hort frente al peñón de Es Vedrá

La cala d’Hort se encuentre frente a uno de los lugares con más misterio y leyenda de Baleares, el peñón de Es Vedrá.

Espectacular peñón de Es Vedrá

Historias de ovnis, rituales mágicos e incluso testimonios de los pescadores de la zona aseguran que en los alrededores del peñón de Es Vedrá se han producido acontecimientos parecidos a los del Triángulo de las Bermudas. Mucho yuyu.

Según los habitantes de la zona, junto a Es Vedrá se han visto objetos extraños que van de un lado a otro bajo sus aguas. Han observado a bancos de peces cambiar su rumbo de manera repentina al escucharse unos ruidos extraños venir del agua y lo más curioso de todo son unas extrañas luces a las que aún no se le han podido dar significado. En la zona hay multitud de interferencias de radio para las embarcaciones de la zona y según parapsicólogos y psíquicos que han visitado Es Vedrá, asemejan la energía que desprende este islote con las pirámides de Egipto, al famoso Stonehenge o los moais de la isla de Pascua.

Con el yuyu en el cuerpo llegamos a la cala y la única magia que percibimos fue la que desprendían las cristalinas aguas de la cala d’Hort, sus blancas arenas y los espectaculares fondos marinos cargaditos de pececillos que encontramos.

En más de una ocasión daba la sensación de estar nadando en una piscina.

De la cala Vadella a la famosa cala Conta

Tras un buen chapoteo entre pececillos en la cala d’Hort, de nuevo nos subimos a lomos de nuestra Berlingo y pusimos rumbo hacia la cala Vadella.

Una pequeña cala de casitas ibicencas, de ambiente familiar y aguas cristalinas donde decidimos seguir con los chapoteos

Chapoteo que aquí os enseño donde Miguel Ángel casi se queda sin aire en uno de ellos… jajaja

Tras secarnos, continuamos por la costa a travesando miradores sobre acantilados con hermosas vistas sobre el Mediterráneo.

Nuestro recorrido de cala en cala, tendría por siguiente parada una de las calas más famosas de Ibiza, la cala Conta.

Esta cala es lo más parecido a una piscina de urbanización.

Sus fondos marinos son bastante poco profundos, muy cristalinos y al tener muy poca playa es bastante recomendable llegar pronto, cosa que nosotros no hicimos, si quieres coger sitio.

Personalmente este tipo de playa no es que me apasione dada la cantidad de gente que había pero he de reconocer que la panorámica de la cala Conta impresionaba (haz clic si quieres ver ampliada la panorámica)

Pero hay que reconocer que en cuanto a ambiente, posibilidades de hacer actividades acuáticas y chic@s guap@s por sus arenas… esta cala seguro que está entre las mejores de Ibiza.

Aquí os dejo una pequeña muestra del ambiente de la cala Conta

Cogiendo pulpos en la Cala Salada

La tarde poco a poco iba cayendo y la última cala en la que nos zambulliríamos en nuestro primer día en Ibiza sería la popular cala Salada.

En la arena no es que hubiera mucha gente pero nos apeteció mucho más el colocarnos sobre una zona de rocas situadas a modo “bordillo de piscina” desde el que nos tiraríamos una y otra vez para jugar con los peces.

Pero sin duda el mejor momento de la tarde llegó cuando escuchamos a unas niñas gritar ¡Ha cogido un pulpo! No se por qué me vino Maria Ángeles a la cabeza y… efectivamente.

Gracias a las extraordinarias cualidades pulpíferas de Mariangeles (no es el primer pulpo que pesca, en Malta hizo de las suyas) pudimos verle de cerquita y posteriormente liberarle.

Hay que decir que coger a este tipo de bichos es peligroso, ya no solo por el “pico de loro” con el que puede pegarnos un picotazo sino porque a la hora de agarrarlos del fondo del mar pueden sujetarte haciendo ventosa y atraparte en el fondo.

Tras el “momento octopus”, el sol poco a poco empezó a caer en la cala Salada.

Y con el tiempo justo, emprendimos de nuevo el rumbo hacia Punta Galera, uno de los mejores lugares para ver la puesta de sol en Ibiza

Atardecer desde Punta Galera

El camino hasta Punta Galera no es nada sencillo. Os aconsejo que en la propia cala Salada preguntéis a alguien y en el caso de que no os sepan indicar que vayáis con un mapa o GPS y sigáis las indicaciones hasta llegar al punto que aquí en el mapa os indico.

Nosotros la liamos un poco, dimos unas cuantas vueltas y nos comimos los baches que veis a continuación.

Pero finalmente, tras algún que otro bote y discusiones varias, encontramos Punta Galera.

Atardecer en punta galera

Y disfrutamos de su increíble puesta de Sol.

Fue una pasada dejar correr los minutos a medida que el sol caía frente a nosotros.

Perdidos y encallados con el coche en el bosque

Tras la puesta de sol, la “convivencia” entre los integrantes del viaje se hizo notar con un apasionante debate iniciado a raíz de la violenta conducción de Miguel Angel a través de los baches del camino y que finalizó con una apasionante exposición de este sobre “el tema de la tracción” de los coches. Sin desperdicio.

La noche se nos echó encima y con ella la hora de conocer el que sería nuestro primer alojamiento de verdad en Ibiza. Los apartamentos Balansat.

Yo andaba muy seguro de cómo llegar a los apartamentos puesto que había descargado de su web la coordenada TomtomGo sin ningún tipo de problema, pero a medida que seguíamos las indicaciones del GPS… la cosa empezó a ponerse fea. El GPS nos indicaba que debíamos continuar por un camino (si se le podía llamar así) sin asfaltar, que poco a poco empezaría a llenarse de baches imposibles, arena, barrancos a los lados y carreterines entre enormes montañas de arena.

Todo empezó como una broma pero pudo acabar muy mal.

Tal y como habéis visto en el video, todo el tiempo íbamos viendo unas luces al final del camino que parecían ser nuestros apartamentos. De hecho lo eran, pero nunca imaginamos que lo que nos separaba de ellos era el mismísimo mar.

Las coordenadas las habían colocado mal, habíamos tirado por un camino erróneo y lo peor de todo es que ahora la Berlingo no era capaz de volver a subir las bajadas por las que habíamos tirado.

Poco a poco, con algún que otro patinazo, parecía que lográbamos remontar las cuestas. Nuestro miedo era patinar en alguna cuesta con los barrancos a los lados y en una de esas, cuando ya creíamos que salíamos del entuerto, la berlingo se vino abajo en una zona de arenas. A cada intento de desencallar, la enorme Berlingo se nos venía hacia atrás patinando sobre la arena. Mi miedo era el barranco que junto a la carretera había.

Vivimos momentos muy tensos. De ahí que no grabase nada. Me puse de polvo hasta arriba intentando meter piedrecillas y ramas entre la arena y las ruedas del coche para  intentar que las ruedas agarraran pero la cuesta era muy pronunciada, el terreno estaba lleno de arena y para más inri empezó a chispear creando un barrillo que no ayudaba.

Ya casi dábamos por perdido el coche y en uno de esos patinazos, entre olor a goma quemada y embrague chamuscado, el coche agarró de la nada y Miguel Angel logró sacarlo entre una enorme polvareda.

El viaje pudo haber terminado ahí ya que os aseguro que algunos de los tramos por los que tiramos eran 100% imposibles para ninguna grúa dada su estrechez.

Finalmente llegamos a los apartamentos de las narices…

Apartamentos Balansat

Y como veis todo un pelotazo para habernos costado 36€ para los 4 en temporada alta de Ibiza. Sin duda de los alojamientos más baratos de Ibiza en relación calidad precio.

Cueva de Can Marça

A la mañana siguiente, algo más descansados y después de tomar el desayuno desde la enorme terraza del apartamento con vistas a la playa, emprendimos de nuevo el rumbo tomando como primer punto del día la cueva de Can Marça.

Como visita no está mal, pero dado que todos los lagos y espectáculos de luces que se pueden ver en el interior son artificiales, que cobren la entrada 10€ por entrar me parece muy caro.

Aún así, si te gustan las cuevas, las formaciones geológicas, quieres disfrutar de bonitas vistas y vivir una experiencia distinta en Ibiza, te recomiendo que vayas.

Lo que más me llamó la atención de la visita fue “la sala de los deseos” donde pudimos fotografíar unos charcos que a simple vista resultaban grises pero que al fotografiarlos, aparecían del modo que veis en la fotografía siguiente gracias a la sustancia fluorescente que los inunda.

Snorkeleando en la Cala Xarraca

Tras salir de las galerías de la cueva Can Marça, regresamos a nuestra sucísima Berlingo con ganas de volver a ver pececillos.

El turno le tocaría ahora la cala Xarraca, una de las mejores calas para hacer snorkel en Ibiza.

Según llegamos, buscamos nuestro pequeño recoveco entre unas piedras donde guardar las maletas, llaves del coche y mochilas. Nos pusimos nuestras camisetas para snorkel con protección solar y directos al agua.

Navegar, nadar o bucear por aquí era nuevamente como hacerlo en una piscina gigante

Xarraca nos dejó alucinados. Ya habíamos leído por internet que era de los mejores sitios para bucear en Ibiza y tal como podéis comprobar creo que no exageraban no?

Si te quieres divertir al máximo y jugar con los peces, recomiendo que llevéis un mendrugo de pan bien duro, galletas o cualquier comida que podáis hacer trocitos para dárselos de comer.

En un momento veréis como atraer a los peces resulta pan comido con 3 trocitos que soltéis al agua. Una pasada.

Cala Mastella, la cala más hippie

Es meternos en el agua y dejar el tiempo volar. Casi sin darnos cuenta llegó la hora de comer pero para aprovechar el tiempo, decidimos trasladar el almuerzo a una nueva cala. Pasábamos el turno a la Cala Mastella.

El acceso fue sencillo, encontrarla no fue difícil y según llegamos encontramos un chiringuito, una cala tranquila, con pocas sombrillas y tumbonas…

Y una familia de hippies! Pero hippies, hippies. Lo que viene siendo un hippie de libro, de esos que pones “hippie” en Wikipedia y aparece la foto. Ahí estaban, la pareja con el niño, que parecía Mowgli, saltando por las rocas en taparrabos junto al padre y la madre.

El famoso momento bocata de sardinas con tomate no podía faltar. Ya es un clásico de mis viajes veraniegos.

Formé tal follón a la hora de hacerme el bocadillo que unas amigas hambrientas e increíblemente saltarinas vinieron a saludarnos.

Tras el “aperitivo”, me fuí a investigar un poco con Miguel Ángel. De roca en roca llegamos a una zona espectacular que bien podría ser una enorme piscina natural.

Las vistas de la cala Mastella desde allí eran espectaculares.

Aguas cristalinas en las playas de Ibiza

El inquieto Miguel Ángel descubrió una cueva a la que podríamos acceder, bajando por unas rocas, hasta una pequeña ante sala de piedra donde dejaríamos las mochilas e iniciaríamos un divertidísimo snorkel.

Cueva en Ibiza

Una vez en el agua visitamos el interior de la cueva y el resto de la cala. Peces multicolores, preciosos fondos marinos y una nueva intentona de captura de pulpo por parte de Maria Ángeles que esta vez termino en nube de tinta y que podéis ver en el siguiente video.

Sin duda de los mejores snorkel en Ibiza que habíamos hecho hasta el momento.

Aguas cristalinas, muchos peces, momentos de tensión, risas por doquier y planes improvisados… muy improvisados. Así podríamos definir el inicio de nuestro viaje de 3 días por Ibiza, que continuaría con un espectacular atardecer en la playa de Benirrás y que terminaría con una aventura en compañía de 6 amigos catalanes que se unieron a nosotros y a los que metimos en un embolado de 3 pares de narices intentando encontrar las perdidas playas del Atlantis de Ibiza. Sin desperdicio.

Mapa de ubicaciones si quieres conocer estos lugares


Ver Ibiza 2011 en un mapa más grande