Kayak en Malta por las cristalinas aguas del Blue Lagoon

Kayak-en-Gozo-y-Comino

Con las vibraciones de los autobuses del día anterior aún en el cuerpo y un sueño categoría 4, nos amanecía un día en Malta soleado, sin apenas viento y perfecto para una de las excursiones en las que más expectativas teníamos puestas dado el lugar que íbamos a visitar, las paradisíacas calitas de la mini isla de Comino, pero sobre todo la forma en la que la conoceríamos, en kayak, a nuestro aire, por cuevas y snorkels de primera en sus aguas.

En cualquier otra parte del mundo, recorrer 13 kilómetros, que era lo que separaba nuestro alojamiento en la ciudad de Buġibba al puerto de Ċirkewwa, pueden suponer a lo sumo 15 minutos como mucho, pero en el caso de Malta y sus veloces autobuses, este trayecto se convierte en más o menos 1 hora que nos obligó a madrugar un poquillo y sin éxito, dado que esa hora se demoró a hora y cuarto y tuvimos que esperar a otro Ferry que nos llevara a Gozo, isla desde la que saldríamos en Kayak hacia Comino, donde almorzaríamos en una bonita cala.

Cargados con aletas, gafas, crema protectora, agua en abundancia, gorra y las fundamentales camisetas de agua, aprovechamos el trayecto de 15 minutitos entre la isla de Malta y Gozo para prepararnos, echarnos crema y empaquetar en bolsitas estancas tanto cámaras como carteras.

Como siempre el paseo de una isla a otra una delicia.

Ya en el puerto de Gozo, los chicos de Gozo Adventures, empresa con la que realizaríamos el kayak por Comino, nos esperaban con un cartelito con el logo de la empresa y rápidamente, tras saludarnos, emprendimos camino a toda prisa hacia un pequeño muelle desde el que saldríamos hacia Comino y donde nos esperaría otra pareja de extranjeros con los que compartiríamos aventura ese día.

El recorrido empezó con un pequeño “error de navegación” que pronto solventamos. Hasta ahora todos los kayak en los que me había montado los dirigía remando del lado contrario al que quería virar, ¿no? Pues bien, el kayak doble en el que Marian y yo montábamos ese día, iba a timón y este se controlaba con un par de pedales que debía pisar a izquierda y derecha y que hasta 10 minutos después de salir de puerto no utilicé. ¡¡Podéis imaginar el jaleo que teníamos a bordo!!

Tras el pequeño importunio atravesamos 1 kilómetro de mar abierto entre la isla de Gozo y Comino y una vez en la diminuta isla maltesa, comenzamos una pequeña travesía a través de los pequeños acantilados del norte de la isla.

En algunos puntos el agua parecía revolverse en exceso y en una de esas y ante mi incredulidad, vi como nuestro guía atravesaba una pequeña galería de unos 15 metros de roca entre aguas bravas debido al oleaje que en ese momento se levantó.

Este pasó sin problemas, tras él pasó otra chica y cuando nos tocó a nosotros, las olas, cómo no, quisieron acelerarnos un poquito el corazón y como queriéndonos decir: “¿no queríais aventura? ¡pues toma aventura!”, nos empujaron hacia el interior de la cueva hasta casi tocar con las palmas de las manos el techo de la cueva y cuando parecía que nos dábamos con esta, salimos despedidos de la cueva planeando sobre la propia ola hacia el exterior de la cueva. Un alucine.

Tras la “montaña rusa rocosa”, continuamos navengando poco a poco hacia las cristalinas aguas del Blue Lagoon.

El agua azul marino pronto tornó a piscina

Y sin darnos cuenta entramos en un paraíso azul espectacular en el que bajamos de la barca e hicimos lo propio con nuestro equipo de snorkel.

El agua estaba fría de narices pero ante un espectáculo de aguas cristalinas como este no pudimos resistirnos.

La hora de comer se acercaba, el hambre también y llego un punto en el que ya nos comíamos cualquier cosa que pilláramos.

De modo que con más frio que un perrillo chico y al sol como lagartos, nos pusimos a secar acompañados de un pequeño picnic en la isla de Cominotto, sobre la arena y en un escenario de lagos de sal espectacular.

Cominotto es un pequeño islote pegado a 100 metros de Comino donde aparcamos nuestros Kayak y pudimos divisar el Blue Lagoon de forma espectacular (haced clic en la panorámica para ampliar)

Miradores como este, frente al Blue Lagoon, quitan el hipo.

Con las pilas recargadas seguimos disfrutando de ese lago de azules y turquesas, de nuevo en kayak

Finalmente, al final de la jornada, iniciamos la ruta de regreso por la parte sur de la isla, con nuevos acantilados y aguas algo más fieras que las tranquilas del Blue Lagoon.

En definitiva, una experiencia más para la colección que si algo nos dejó claro es que descubrir de esta forma, en kayak, sobre esas aguas, el pequeño islote de comino, sus cuevas, acantilados y paradisíacas aguas, es la forma más idonea y 100% recomendable si quieres disfrutarlo de verdad

Eso si, si tus vacas son de relax y no te gusta cansarte ni pegarte palizones durante tus días de descanso… mejor echa un ojo a este video porque es así como acabamos.

Pegando cabezazos, literalmente.

Información práctica si quieres vivir esta experiencia