Curioseando por “La casa de Rietveld”

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Actualmente, en los tiempos en los que vivimos, la era de las tecnologías, de los muebles IKEA, la era de las casas inteligentes que suben y bajan las persianas automáticamente, programándote la comida para que cuando llegues del trabajo tengas esta calentita, etc… para estos tiempos, tal vez, la casa de Rietveld ni sorprenda, pero si pensamos que este arquitecto holandés, la diseño y construyó en el año 1924, la cosa cambia, ¿verdad?.

Para Rietveld, la principal premisa era el construir una casa que fuera funcional y desde luego, se lo tomó muy a pecho.

Justo después de recoger las bicicletas eléctricas, la casa de Rietveld era la primera parada del día para nosotros. Para poder visitarla los tickets deberéis sacarlos en una casa que se encuentra a unos 200 metros de la propia casa de Rietveld, donde también os darán los pases para el Central Museum y la casa de Dick Bruna.

Allí encontrareis una serie de maquetas de la casa, os pondrán una proyección sobre la vida de él, su casa y muebles que diseñó a lo largo de su vida. Os indicarán que están prohibidas las fotografías y los videos y para ello, deberéis dejar todo lo que llevéis en unas taquillas. Os darán unos folletos y unas fundas de plástico desechables para los zapatos y así no ensuciar la casa por dentro.

Una vez hecho esto, una chica hará de guía (en inglés) y os proporcionará un planito con una serie de números que deberás ir marcando en una audio guía (en español) a medida que avanzas por la casa.

Imaginemos un entorno verde, con enorme vegetación y sin casas, ni nada a su alrededor. Pues bien, en un entorno así, Rietveld Schröder decidió construir una casa para él y su familia con ciertos matices que la hacía muy peculiar. Enormes ventanales rodeaban la casa de tal modo que vivir en ella suponía un placer inmenso para los que la habitaban puesto que suponía prácticamente estar en contacto con esa vegetación que parecía que se metía por las ventanas.

El interior es alucinante, en él predominan el azul, negro, rojo, amarillo y blanco. Para la cocina y marcos de las ventanas, que estaban sujetas a que se ensuciaran más, escogió el negro, para evitar que la suciedad las marcara con el tiempo.

En la casa todo lo que se ve puede adquirir varias funciones y está pensado al milímetro.

  • El buzón de las cartas lo diseño de cristal, para saber si el cartero había llegado y había o no cartas
  • El teléfono lo colocó justo encima de un banquito, para sentarse mientras se hablaba. Tened en cuenta que en 1920 no había inalámbricos.
  • Colocó el perchero junto a un radiador, para que la ropa mojada en el invierno se secara.
  • Las repisas de la cocina son de quita y pon gracias a unas bisagras, que según quieras, las pones o las quitas.
  • En la cocina tenían un elevador para pasar la comida y los platos al comedor de la primera planta
  • En vez de cortinas tenía paneles de madera que podían quitarse y ponerse.

La planta baja como veis es fascinante, pero la primera ya nos dejó a huevos. Nada más subir vimos que no había ninguna habitación. La primera planta puede decirse que era una sola habitación que ocupaba toda la planta de la casa y rodeada de enormes ventanales.

Pero las apariencias engañan. Todo aquello que veíamos, puede decirse que era “la cara A” de aquella planta. Aquello era el modo que la casa adquiría durante el día, durante la noche, la casa se transformaba.


Fue entonces cuando la chica que nos acompañaba de guía, comenzó a deslizar puertas y plegar paneles y en menos de 2 minutos aquella enorme habitación que ocupaba la planta entera se convirtió en un dormitorio para las niñas de Rietveld (color gris), otro para uno de sus hijos (color amarillo), el dormitorio de matrimonio (color blanco en la parte inferior) y otra salita que hacia de salón (color azul), todas, con un lavabo propio puesto que para Rietveld era muy importante la privacidad de cada uno de ellos.

Alucinante. Repito, año 1924, imaginaos las caras de los que visitaran esa casa por aquellos años.

Como curiosidades que vi, pues… por ejemplo los enchufes, puesto que, claro, si no hay paredes, ¿dónde están los enchufes? Pues sencillo, en el suelo. En ciertos puntos de la casa, había unas pestañitas que se levantaban y debajo te encontrabas la clavija.

Las camas del dormitorio de las niñas se convertían en sofá. Es muy probable que fueran los primeros sofá-cama que se inventaran y si te fijabas en el suelo, las zonas de cada habitáculo, estaban perfectamente delimitadas por colores.

Personalmente lo que más me fascino fue la manera en la que lo que parecía un armario empotrado, se abrió con una puerta esquinera como las que todos tenemos en nuestras cocinas y ocupando parte de un pasillo, completamente de la nada, surgió un cuarto de baño (color azul en el mapa de arriba) con total intimidad para el que lo ocupara. Brutal.

Pero Rietveld no solo hacía casas. También muebles y muchos de ellos, con un aire muy IKEA, ante lo que me surge la pregunta de si fue antes el huevo o la gallina. Dejémoslo en que inspirarse en los genios no es delito.

De ese modo invento la silla Zigzag, a la que él llamaba directamente Zigzag. Rietveld decía que eso no era una silla, sino otro concepto con el que pretendía ocupar el menos espacio posible al igual que hizo con la famosa, silla roja y azul de estilo súper minimalista, sencillas, pero funcionales.

Con su casa, su arquitectura y diseños, Rietveld pretendía hacer cosas fundamentalmente agradables y funcionales. Realmente, vivir en una casa así, debió ser algo alucinante, no sé si con tanto ajetreo me sentiría cómodo, pero para pasar una temporadita, la verdad es que no estaría del todo mal.

La casa de rietveld pasó a ser patrimonio de la UNESCO en el año 2000.