Vida viajera de un mileurista: El orden de los factores si altera el producto

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¿Cuántos días son necesarios para Londres?, ¿3 días son suficientes para Berlín?, “¿Una mañana es suficiente para el Louvre? Seguro que habéis escuchado preguntas del millón como estas mas de una y de dos veces.

El tiempo y las distancias muchas veces se convierten en el peor enemigo del viajero y si no nos organizamos bien podemos convertir el hecho de viajar en una gymkhana.

La mejor respuesta a estas preguntas te la darás tu mismo ya que a una persona a la que le apasione el mundo egipcio puede pegarse 2 horas en las cristales de las momias del Louvre al igual que tal vez a un futbolero que visite Barcelona le resulte imprescindible la visita al Camp Nou. El tiempo es relativo y puesto que cada persona es un mundo acabé por no volver a preguntar preguntas de este tipo y elegir el tiempo en función de lo que quiero y lo que no quiero disfrutar en el destino que sea.

Lo primero que hago es sacar mi libreta y empiezo haciendo un listado de sitios “importantes” o considerados “imprescindibles” en el destino así lugares para comer y actividades interesantes que realizar.

A continuación me voy al buscador de imágenes de Google y escribo el nombre del país o de la ciudad a visitar en varios idiomas y de todas las imágenes voy seleccionando las que me gustan y anoto el lugar en el que se encuentran. De este modo muchas veces sigo la pista de lugares impresionantes y poco conocidos por el turista de a pie.

Ya tengo mis primeros sitios en la lista. Voy a engrosarla un poquito más y para ello voy de nuevo a www.minube.com y comparo rincones recomendados por viajeros y voy incorporándolos a la lista en función de mi criterio personal.

¿Ya está? No, ni mucho menos, si pensabais que ya habíamos terminado, “ni mijita!”, soy el rey de los agonías para estas cosas de modo que a continuación rastreo webs como Travelplan y busco tours organizados, me descargo los programas y consulto en Internet todos y cada uno de los sitios, actividades que incluyan las tour operadoras, etc, y como siempre, añado a la lista aquello que me interese.

Para finalizar la lista es bueno un repaso a comentarios de viajeros en foros como www.viajeros.com. En esta web hay consejos muy buenos y sobre todo diarios de viaje que pueden ser muy útiles.

Con la lista terminada y todos y cada uno de los sitios anotados, junto a cada lugar añado el tiempo que creo que voy a emplear en dicha actividad o si es mejor por la mañana o por la tarde. Para completar y terminar la lista, le añado de 1 a 5 estrellas a cada uno de estos sitios en función del grado de interés histórico o personal que el sitio me transmita y por supuesto, según la “satisfacción visual” que yo perciba del lugar a través de Internet en webs como Flickr o Youtube.

Ya tengo mi lista. Perfecto, ¿y ahora? Ahora le toca el turno a Google Maps, donde situaremos todos y cada uno de estos sitios en un mapa y en función del tiempo que vayamos a estar en destino los agruparemos por días en función de la cercanía de unos a otros.

De este modo logramos un ahorro de tiempo importante en traslados entre unos y otros, escogiendo la mejor hora del día para cada uno de ellos e incluyendo por lo menos un margen de 4 horas diarias de margen para la improvisación, no ir agobiado y contar con imprevistos.

Haciendo esto disfrutarás de los mejores sitios a las mejores horas, evitarás aglomeraciones, museos o exposiciones con el cartel de cerrado, ahorraras dinero en transportes y sobre todo no perderás horas muertas en trenes, autobuses o simplemente enlazando metros que te hagan no disfrutar de la ciudad a pie.

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