Berdorf, el bosque de caperucita roja

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Era nuestro tercer día en Bélgica y dada la “cercanía” de Luxemburgo, a unas 2 horas y media, y las ganas de naturaleza que teníamos, nos metimos en carretera en dirección al principado con el objetivo de descubrir una zona de bosques de corte mágico justo en la frontera con Alemania. Son los llamados bosques de Berdorf.

Estos bosques los descubrí a través de Minube y encontrar los senderos por los que paseamos no fue nada fácil. Para llegar a estos bosques lo mejor es llegar a Berdorf y una vez allí y con GPS, os recomiendo que busquéis la Rue de Grundhof y sigáis el camino hasta llegar al lugar que os muestro a continuación.

Desde ahí la ruta da comiendo a través de un enorme pasillo de roca que poco a poco va abriéndose trasladándote como si de una puerta del tiempo se tratara a un bosque que por un momento pareciera sacado de la nada pero que ahí estaba.

A cada esquina daba la impresión de que un David el gnomo iba a hacer aparición junto a 2 haditas de la suerte y caperucita roja.

Verme ahí, habiendo encontrado esos bosques, después de las poquísimas indicaciones que llevaba de casa, me resultó, cuanto menos, surrealista.

El quebrar de las ramas secas de los árboles era una constante y pese a que estaba lloviendo un poco, esa inmensidad de árboles, serpenteada por tupidos caminos de hojas, daba algo de yuyo pero a la vez nos gustaba y seguíamos caminando solitarios con el único compañero el viento y tenebroso quebrar de los árboles.